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Fuego

"Ya se acabaron las noches

del verano que Dios hizo.

No hizo el amoratado

invierno que escarcha nidos,

que traba pies de perdices

y amorata pies de niños.

Vamos a encender el fuego

chocando piedras de río

y acarreando gajos muertos

de chañar y de olivillo.

Vamos el niño y yo misma:

¡no cuesta matar el frío!

Aunque se apriete la noche

como puño de bandido,

en unos momentos salta

atarantado y divino;

no salta de nuestras manos,

sube como de sí mismo.

—Mira tú, ve cómo saltan

y ojean con gestos vivos.

¡Sí, si, sí! dicen al fuego,

locas de atar, en delirio.

¡Sí, sí, sí! dicen a la llama

¡y tú teniéndole miedo!

—Mama, ríes como loca,

¿Cómo es que no tienes miedo?

Son unas locas de atar.

¡Me dan miedo, me dan miedo!

—¡Vaya unas locas de atar

y tú teniéndoles miedo!

—¡Vaya unas locas de atar

y tú riendo, riendo!

—Pena de niñito mío

que llora de ver un fuego.

Seguiremos por hallar

en donde duermas sin miedo.

—¿A dónde es que ahora vamos?

Dilo tú, mis cuatro miedos.

Te asustas de una cascada,

de un forastero, del viento,

te asustas hasta del susto

que doy pasando los pueblos.

¿Qué hago contigo esta noche

para que no tengas miedo?

El fuego nunca se muere,

él espía entredormido,

malicioso el ojo de oro

y subiendo repentino.

Por aquí anduvieron otros

y habrá rescoldos dormidos,

y si sólo son cenizas,

comenzarlo da lo mismo.

Ya vienen las ramas muertas

y vienen a su destino;

jueguen a alcanzar el cielo,

sesteen a lo divino.

Juega al subir y al caer,

juega al muerto y queda vivo.

¡Ay! la hermosura caída

del cielo...

Cuando es que desaparece

vuelve en otro y es el mismo.

Todos danzamos por él

y de él desde que nacimos.

Está donde cabrillea

en horno y brasero vivo,

está en amor y dolor

rojo-azul, dorado y fino.

Pena de dejar atrás

cosa linda, padre fuego.

—Mama, por esto también

será que te tienen miedo.

Mama, me da miedo el fuego,

tomamé, que doy un grito.

No vamos, que comeremos

lo amañado y recogido.

Las castañas gruñen, saltan

del rescoldo, miedosillo.

En comiendo dormiremos

guardados de padres-pinos.

Y si también te me vuelves,

niño trabado de miedo

¿con quién voy a caminar

la tierra, si es que yo vuelvo?

¡un hombrecito tan fuerte

que llora porque ve fuego!

Quieres seguir caminando,

pero, ¿dónde no habrás miedo?

—Paremos donde haya gente

y yo pido alojamiento.

—Y te despides de mí,

porque ¿cómo yo me acerco?

—¡Ay, mama, a qué fue venir

así, parecida a un cuento!

Sigamos mejor, quién quita

que encontremos otro pueblo.

—No repitamos la historia.

Duerme, aquí de cara al cielo.

"


Gabriela Mistral






Lua cheia de Wesak - Aoniken/RS

Acendemos todas as fogueiras e iluminamos os caminhos para o Inti Raymi?

Los esperamos con abrazos de salamandras!

Sabrina Cruz.

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